lunes, 4 de octubre de 2010

Se cumplen 20 años de la reunificación alemana

Por ello en el diario ABC entrevistan a Horst Teltschik, el que fuera "uno de los más estrechos colaboradores del canciller de la reunificación, al lado de Helmut Kohl durante cuatro décadas, [ocupando los cargos de] Jefe de la cancillería y asesor de política exterior".
Es un artículo muy interesante, donde narra cómo las cesiones de la Unión Soviética fueron decisivas para que la reunificación tuviera éxito. Y es que la política de expansión del gasto militar que había llevado a cabo Ronald Reagan en los años previos había dado sus frutos:
La URSS reconocía que no podía seguir ese ritmo [de gasto militar] y arrojaba la toalla como potencia global. «Pero esta derrota no era sólo científica sino financiera y económica», no estaban a la altura, la URSS estaba ya a punto de «griparse» por el esfuerzo, «nada funcionaba». Y «la bancarrota moral del socialismo» acababa de producirse con la millonaria acogida al Papa en Polonia, un número de gente que «el régimen era incapaz no sólo de movilizar sino de controlar». No eran menos los problemas económicos del mercado del Este (CAME), «la deuda que tenían con la RFA, no sólo la RDA... la propia Polonia estaba en quiebra», como le sucedería en 1990 a la URSS. «El embajador soviético le había hecho prometer a Kohl que, llegado el momento, también ayudaría a Moscú». Y mediado 1990, con el proceso de reunificación en curso, llamó a la puerta a recordar la promesa. «Cuando le pregunté que de qué se trataba, su respuesta fue dramática: "no tenemos ni carne”». 
Cuando viajas por Iberoamérica te suelen contar los desmanes cometidos por los estadounidenses, principalmente a través de la Agencia de Inteligencia, la CIA, en los años 70 y 80. La gran guerra de la segunda mitad del siglo XX, la más recordada en la memoria colectiva es la guerra de Vietnam. Aquí se ve como un fracaso de EE.UU. En Asia y buena parte del mundo se ve como una victoria de la URSS. La propaganda ejercida por los partidos de izquierdas en los países occidentales, en general pagada con dinero soviético, ha calado hondo. Y con ella el antiamericanismo. Se ve a los EE.UU. como el gran milagro del capitalismo, pero en demasiadas ocasiones se lo describe como el origen de todo mal. No voy a decir que buena parte de la fama no se la hayan ganado a pulso, pero me resulta sorprendente, o más bien irritante que el papelón que la URSS desempeñó en buena parte del siglo XX pase desapercibido, y sólo quede la mala imagen del tío Sam y sus muchachos.
Lean el artículo completo. Merece la pena.