sábado, 12 de julio de 2008

Ya han pasado once años

Recuerdo que la desazón me invadió aquellos días. Recé mucho. Consumí mucha información. Estaba pegado a la pantalla de la televisión, a la radio, a los periódicos. La noticia salió en primer lugar por el teletexto de TVE: habían encontrado el al concejal del PP con varios disparos. A los pocos minutos se interrumpió la programación y ampliaron la noticia. Mientras duró el secuestro ninguna cadena de televisión en abierto, tampoco la única codificada, mostró su «mosca» o logo: todas mostraban un lazo azul en su lugar, para mostrar su solidaridad con la familia y su repudio por el secuestro. El sábado, a las cinco menos diez, se encontró a Miguel Ángel Blanco, agonizante. El movimiento popular de los días siguientes fue brutal, arrollador, impensable unos meses antes. Y, lamentablemente, impensable hoy día. La sociedad española está más fracturada que nunca desde la Transición. Los grupos de izquierdas junto con los nacionalistas, con Zapatero al frente, comenzaron a tensar la cuerda en 2002, llegando al clímax en los días 12, 13 y 14 de marzo de 2004. Hoy la cuerda ya no está tan tensa, pero no porque ZP y compañía hayan aflojado, sino porque Rajoy y los suyos han capitulado. El sectarismo se ha instalado en la sociedad (si Andalucía estuviese gobernada por el PP, seguro que el redactor de este post lo habría hecho notar al hablar la salvajada que se está haciendo en el Parque Natural Cabo de Gata), y costará mucho removerlo, pues de momento va a ir a más. Ya no se apedrean sedes del PP, seguramente porque no está en el poder, pero no se discuten las tesis del Gobierno (ni siquiera la oposición), no vaya a ser que te echen a los medios de comunicación encima, o te supriman la subvención, o la propaganda, perdón, publicidad institucional o, directamente, te amenacen, como a Luz Casal, que ha retirado su apoyo al Manifiesto por la lengua común (PDF) (al que por cierto, ya me he adherido). El miedo. El Miedo, mejor, con mayúscula. Y no pasa nada. Son muchos los intelectuales y voceros que no reconocen la marginación que sufre la lengua española en Galicia, País Vasco, Cataluña y Baleares. Negación de la realidad. Bueno, dicen que la Alemania de los años 30 del siglo pasado era de lo más culta. Y miren cómo acabó. Vamos por el mismo camino. La sinrazón se ha apoderado de nuestras instituciones. El sentido común, huido sin mirar atrás. La culpa, seguramente, es de la Guerra de Iraq.

¿Todo esto a cuento de qué? Pues a cuento de que hoy se cumplen once años del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Y me he emocionado un poquito leyendo el post que le dedica el palentino Jorge Castrillejo. No más.


No te olvidamos.

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