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lunes, 2 de abril de 2007

La blogosfera es diestra

Así lo asegura Fernando Mínguez en HispaLibertas. También advierte que esta situación no le gusta nada al PSOE, y parece ser que van a tomar cartas en el asunto:
En el PSOE andan preocupados porque, según parece, la opinión “de derechas” se
ha enseñoreado de este nuevo canal, y andan dándole vueltas a cómo nivelar la
balanza y poner el asunto más en onda con la “mayoría social”. Como ustedes
comprenderán, a mí me entra temblequera de sólo pensar que en el Comité Federal hayan podido dedicar un segundo de su tiempo a pensar en nosotros y hayan
decidido que somos un problema. A partir de ahí, cualquier cosa es posible:
desde que nos prohíban escribir hasta que nos obliguen a pagar un canon por
palabra, pasando por la obligación de que cada blog esté apadrinado por dos
personas de distinto sexo (blog paritario).


Y a partir de ahí reflexiona sobre los motivos de la proliferación de los blogs de derechas:

Los malintencionados dicen que la blogosfera no es progre porque es un
espacio de pensamiento y, por ende, aquí lo progre pinta poco. Yo creo que hay
alguna explicación, quizá menos atractiva para algunos, pero más cabal.

La derecha se ha apropiado del canal alternativo, sencillamente, porque la
izquierda no ha sentido la necesidad. Al fin y al cabo, ya domina la cultura y
la opinión oficiales. ¿Quién necesita ser progre en el mundo virtual cuando, al
fin y al cabo, es lo más fetén que se puede ser en el mundo real? Por lo común,
un ciudadano no toma el recado de escribir –sentado en su casa, frente a la
tele- para expresar su contento o decir que nada le inquieta. Para alabar al
poder ya están los cobistas profesionales. El ciudadano que se pone a ello tiene
todos los papeles para convertirse en un opositor. Y lo progre, lo de
izquierdas, lo correcto, es “lo que hay”. Lo progre es la ortodoxia.


Sí. Ser de izquierdas es normal, no has de explicarlo; simplemente lo eres. Todo lo contrario sucede con quienes somos de derechas. Tienes que dar un montón de explicaciones por todo y, a la que te descuidas, eres un facha. Y se acabó la discusión. La izquierda tiene bula, está hiperlegitimizada y nada de loq ue haga se le va a reprochar. De hacérselo, se desviarán las culpas a "elementos incontrolables". Ejemplo: ETA. La banda terrorista y criminal es de extrema izquierda, y a nadie parece importarte ese hecho. Ejemplo: ERC, socio del PSOE para gobernar España. Nadie ha puesto el grito en el cielo porque así fuera. Ningún intelectual se ha rasgado las vestiduras; no he leído a Juan Manuel de Prada pidiendo el fusilamiento de Carod, ni siquiera cuando el numerito de la corona de espinas. Ejemplo: manifestaciones recientes. Dos banderas con el águila de San Juan convierten al resto de los manifestantes en peligrosos tardofranquistas. Multitud de banderas tricolores, comunistas, fotos del Ché, etc., son una forma colorista de expresión; y, en cualquier caso, no representan el pensar de la mayoría.

Lo que más me sorprende y enoja es la aceptación ovina de estas asimetrías por el grueso de la sociedad. Bueno, enojo cada vez menos, puesto que lo he ido aceptando con el paso de los años. Pero recuerdo con estupor la que se armó cuando Haider obtuvo un gran número de votos en Austria: parecía que se avecinaba un nuevo Reicht. En cambio, nadie habla con alarma de cosas como ésta.

Pero, ¿por qué proliferan blogs de calidad de derechas frente a la inanidad de los de izquierdas? Supongo que el sesgo apabullante de los medios de comunicación hacia la izquierda también es un factor a tener en cuenta. Encender hoy la televisión para ver las noticias es enfrentarte a la disyuntiva de si Bush merece morir ahorcado o en la silla eléctrica; es asimilar que Aznar debería estar en Guantánamo (que es peor que una carcel iraní) y que la guerra de Iraq es un fracaso desde el primer día, además del origen de todos nuestros males.

No hay debate con argumentos sino etiquetas, ataques, descrédito. Y los medios de comunicación escritos no están mucho mejor. En general, los corresponsales extranjeros suelen cojear del pie izquierdo, sea cual sea la línea editorial del periódico. Así, el fracaso en Iraq está asegurado; los culpables de la situación en Oriente Medio son los judíos y, definitivamente, Bush merece morir, aunque sólo sea por tonto.

Ante este panorama es comprensible que florezcan blogs de derechas. Se compensa, de ese modo, la falta de voz de un gran número de personas. Lo expresa muy bien Dick Turpin:
Desde el 11S poco a poco fui tomando conciencia de algunas cosas. Pero para
mi, el gran catalizador fueron las movilizaciones contra el gobierno del PP por
el Prestige, por Irak, por todo. Ver según a quién y oir según qué, me cabreó.
Mucho. Por ejemplo ver en TVE a uno -de esos que tan rimbombantemente se
autodenominan "artistas y representantes del mundo de la cultura"- con una
camiseta de Ho Chi-Minh hablando de Paz o escuchar a los de los acosos a las
sedes del PP dando lecciones de democracia me pareció demasiado. Arriba los
indocumentados, pensé. Ver que los tópicos se repiten, como mera propaganda
repetida segun las enseñanzas de Goebbels es un insulto y no me suele gustar que
me insulten.
A mí tampoco.

lunes, 19 de marzo de 2007

Saramago, al desnudo

JOSÉ SARAMAGO en el Manifiesto a favor de la libertad de creación y expresión (junto a Miguel Ríos, Montxo Armendáriz, Luis Pastor, o Almudena Grandes) publicado a partir del escándalo de las fotografías de J.A. Montoya en un catálogo financiado por la Junta:
"Creemos firmemente que un valor fundamental de las sociedades democráticas, como lo es el de la libertad de expresión y creación, no puede ser sometido y sojuzgado a reglas morales o criterios particulares. Debemos rechazar rotundamente este uso interesado que sólo pretende reprimir, controlar, juzgar y sentenciar a ciudadanos y ciudadanas ante el ejercicio de sus derechos".

"Nos manifestamos públicamente contra dichas prácticas censoras y para mostrar nuestra solidaridad con quienes desde la Junta de Extremadura, han realizado una tarea respetuosa con todas las sensibilidades".

“no podemos admitir que criterios basados en la rasgadura escandalosa de vestiduras y siempre ante los medios de comunicación, en el gesto desmesurado y en el linchamiento del otro, sean los que pretendan gestionar en un futuro nuestra cultura".
José Saramago también, pero durante el follón de las viñetas de Mahoma hace unos meses:
Lo que sí me pilló desprevenido es la irresponsabilidad del autor o de los autores de esos dibujos. Algunos opinan que la libertad de expresión es un derecho absoluto, el único derecho absoluto que existe, mientras que todos los demás son relativos. La cruda realidad impone límites. Imaginemos que el dibujante danés, en lugar de hacer una viñeta ridiculizando a Mahoma, dibuja una diciendo que el director del periódico es un imbécil. Sería muy valiente, pero al día siguiente probablemente estaría en la calle.

No se trataría de autocensurarse, sino de usar el sentido común. En una situación como la que vivimos, y conociendo la susceptibilidad que hay en torno a estos temas, el sentido común nos dictaría qué hacer. Alguien verdaderamente responsable que tuviera constancia de que una viñeta puede ser como echar gasolina al fuego la guardaría para mejor ocasión.
¡Ay! (vía Barcepundit y Nihil Obstat)

martes, 13 de marzo de 2007

Manjón

Gran columna de Edurne Uriarte en ABC (negritas mías):
Todos guardan silencio ante sus exabruptos, sus cantos de odio, sus infamias contra el anterior Gobierno, incluso ante su discurso extremista y antidemocrático. Hasta los más fanáticos bramidos de la extrema derecha palidecen al lado de ese verbo sectario que el viernes pasado señalaba, nuevamente, la responsabilidad de Aznar en el atentado del 11-M. Pero ni el dolor más inmenso, el de la madre que pierde a su hijo, justifica sus demasías. Ni siquiera las excusa. Al menos en su condición de líder social, cuando sus palabras traspasan el ámbito privado y se convierten en referencia y guía para la acción ciudadana.
También algunos gritos de «Zapatero asesino» han surgido de víctimas del terrorismo. Pero nadie los justifica ni los excusa. Hay fronteras democráticas que no se pueden traspasar, aun bajo el desgarro de la aflicción más profunda, que es la de Manjón, la de las víctimas del 11-M y la de las víctimas de ETA.
Derecha e izquierda deben vigilar esas fronteras. Pero la izquierda tiene un trabajo previo, el reconocimiento de su existencia, en su extremo izquierdo, radical e intolerante, igual que en el extremo derecho. El sábado pasado la derecha cuidó y controló esos límites. Pero no lo hizo la izquierda, ni el viernes en el acto de memoria por las víctimas del 11-M ni el domingo en la inauguración de su monumento. En uno y otro acusaron a Aznar de ser el responsable político del 11-M, de los muertos de Irak. Hasta un representante de UGT. Hasta Blanco.
Todos callan ante Manjón porque respetan su dolor. Pero cuando escucho a cierta izquierda, temo otra razón, que comparta sus palabras.
La izquierda tiene muchos trabajos pendientes, entre ellos el de desterrar su hiperlegitimidad. Cientos de sedes del PP asaltadas en los años 2003 y 2004 sin que hubiera consecuencia alguna son muestra de lo que digo. Tan mala, nefasta y dañina es la extrema izquierda como la derecha extrema. Y, recordemos, José Luis Rodríguez Zapatero está gobernando en coalición con la extrema izquierda. (También se comporta como un extremista irresponsable y peligroso, pero esa es otra historia.) Por cierto, ETA también es de extrema izquierda.